May6
Que el fin del mundo está cerca no es nada nuevo, la sexta trompeta ya ha sonado: “Al sonar la sexta trompeta se abrirá el suelo y cubrirá el cielo con oscuridad (cenizas) [...] y las aves no podrán volar más.” (no recuerdo exactamente el texto, pero más o menos era algo así
).
En el fondo lo tengo asumido y por eso no hago planes más allá de la hora del bocadillo, nunca sabes cuando sonará la séptima. Y siempre cuentas con que habrá un McDonnald cerca de camino al fin del mundo para echar una meada, usar la wi-fi y ya puestos, trincar una rataburguesa.

Qué equivocado estaba.
La mañana había sido terrible. Ya empezó mal cuando me tocó madrugar (levantarse antes de las 12 no es de gente bien, y antes de las 7 ni te digo), luego llevar en coche a una amiga al trabajo, pero con tan mala suerte que no pude volver, el coche no arrancaba. Hale, llama al seguro, al servicio de asistencia, mecánicos y a la grúa para que se lleven el coche. En ese viaje el perro del camionero benga a babear en el asiento… lo que faltaba para arreglar el día.
Cuando ya he dejado el coche en el mecánico y estoy de camino a casa, con un cabreo del 15, se me ocurre atentar contra mi vida a base de hamburguesas con queso.
Llego al McDonnald y pido uno de esos atentados culinarios. La niña de detrás de la caja me dice que no venden hamburguesas, que sólo tienen menú de desayuno hasta las 10:30!
McDONNALD NO VENDE HAMBURGUESAS!!!!!????
Sólo faltaban 10 minutos para la hora pero me pilló de malas y decidí seguir camino.
Sé que en el menú de desayuno tienen “cosas” que harían vomitar a una cabra y con más grasa, si cabe, que el menú normal. Pero me dolió que no sirvieran una puta “chis”-burguer…
Voy poco o nada a McDonnald, y si he comprado algo en los últimos años, el 90% de las veces, ha sido helado. Y para una vez que no… se me quitan las ganas de volver.